Aparecida Huayanay de Pacora (Liliana Alegría) llegó al taller para recoger su camión, pero Gaspar (Alejandro Villagomez) le dijo que debía esperar, pues lo estaban lavando. Ella estaba con problemas en la vista y pensó que dos sujetos estaban limpiando su vehículo, por lo que se quedó tranquila. Sin embargo, pasó mucho tiempo y ella se acercó, descubriendo que todo era un engaño.
En ese instante, el mejor amigo de Joel temió por su vida, pues la hija de don Gil estalló en su conta. "Qué payasada es esta. ¿Dónde está mi camión? (Desapareció) ¿Quién se lo llevó? (No sé) En lugar de decírmelo armas toda esta mentira. (Es que quería ahorrarte el mal momento) Mi camión", gritó la madre de Estiven enfurecida.
Luego de ser desalojados, Aparecida Huayanay de Pacora y sus hijos se fueron a un estacionamiento de camiones para dormir. Lo que no imaginó ella es que Estiven y Britani le confesaran que quieren irse a vivir a Las Nuevas Lomas. Si bien, intentó detener a sus primogénitos, ellos le dejaron en claro que querían vivir en mejores condiciones.
"Mamá, lo siento, pero no puedes impedirlo. Tenemos derecho a buscar nuestro bienestar. Son mucho mejores. No podemos seguir viviendo en estas condiciones teniendo mejores condiciones. La decisión ya está tomada. Nos vamos a Las Nuevas Lomas", exclamó la joven y su hermano la apoyó. Aparecida terminó lanzándoles un chancletazo y aceptó que se vayan.
Britani llegó a su casa y vio a Aparecida Huayanay de Pacora angustiada en la sala. Lo que no imaginó es que su madre le daría una trágica noticia sobre su hogar, pues iban a ser desalojados. "Realmente, estamos en la calle", exclamó la hija de don Gilberto.
Asimismo, le reveló a su hija que la casa donde vivieron por muchos años era alquilada. "Esta casa no es nuestra. Yo la alquilo desde que ustedes eran chiquitos. Hemos tenido bastantes gastos y yo pensé que el camión se iba a pagar solo", agregó, dejando muy preocupada a la joven.
Estiven (Leandro Hernández) y Britani (Verónica Infantes) llegaron desesperados a la casa de los Gonzales para pedir que ayuden a Aparecida Huayanay de Pacora, quien se había desmayado y no despertaba. Todos agarraron una sábana y cargaron a la hija de don Gil para llevarla hasta el cuartucho, donde descansó y la cuidaron.